Por qué no uso aceites esenciales

Por qué no uso aceites esenciales

El día 11 de julio es el día internacional de los Aceites Esenciales y después de años postergándolo, he decidido explicaros por que en casa NO los usamos. La verdad es que me ha costado mucho compartir mi opinión porque gente a la que quiero y aprecio son proveedoras de aceites esenciales pero al final, una no tiene que compartir absolutamente todas las opiniones para querer a alguien. Es más, personalmente siento que el respeto de veras es aquel que se da incluso cuando las opiniones divergen. Así que allá voy, a explicaros porque prefiero usar/trabajar con plantas enteras y evitar el uso de aceites esenciales.

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Otoño, resfriados y jarabe de saúco

Otoño, resfriados y jarabe de saúco

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Estamos ya en otoño y en breve los días serán muy cortos, demasiado grises y fríos. Y como no, con el frío llegan también los resfriados y gripes varias así que en casa ya nos estamos preparando.

Lo que más me gusta del otoño es que es una estación muy fructífera. Muchos frutos se han pasado el verano creciendo y madurando y ahora están listos. En casa empezamos con las manzanas del pequeño manzano que tenemos en el jardín (hicimos compota) y la semana pasada, en nuestro encuentro con las familias homeschoolers, recogimos mucho frutos de saúco.

Los frutos del saúco (sambucus nigra) contienen mucha vitamina C y se han usado tradicionalmente para hacer jarabes, bebidas, sopas, mermeladas… puede que en España no tengamos mucha tradición pero al menos en mi casa, el saúco era un árbol muy respetado pues mi abuela usaba los frutos para preparar un aceite para las otitis.

Yo no soy de echar aceites en las orejas (sobretodo si existe la posibilidad de que el tímpano esté dañado) pero sí me gusta mucho usar el sirope de saúco como estimulante del sistema inmune y como jarabe para la tos. Os explico como lo hago.

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¿Hacemos Jabón?  — Regalos para estas Navidades

¿Hacemos Jabón? — Regalos para estas Navidades

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Se acercan las las fechas de los regalos así que empiezo a preparar detalles hechos en casa para repartir entre los familiares y amigos. Como sabéis, la cosmética artesana me fascina y, como tenía que sacar provecho a los años que cursé ingeniería química antes de dejarlo para pasarme a biología, hace tiempo que hago jabón en casa.

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Oleomacerados

Oleomacerados

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El otro día os expliqué cómo secar caléndula y os prometí explicaciones de qué hacer con ella… así que hoy os explico como hacer maceraciones en aceite, que podréis usar después tal cual o usarlas para hacer ungüentos, jabones…

Llamamos maceración al dejar reposar una planta en un líquido durante un tiempo a temperatura ambiente. En medicina tradicional, se usan mucho las maceraciones en agua para aliviar todo tipo de trastornos usándolas por vía interna pero en el caso de los cosméticos, nunca prepararemos maceraciones en agua porque serían un verdadero caldo de cultivo que contaminaría nuestros productos. Así, en cosmética natural usaremos generalmente olemacerados o maceraciones en aceite (otro día os hablo de las tinturas en alcohol).

Los oleomacerados los prepararemos con aceites de buena calidad (de primera presión en frío y ecológicos si es posible) y plantas secas (excepto el hipérico) para evitar introducir el agua propia de la planta en ellos. Al vivir en zona mediterránea tenemos la suerte de tener un montón de plantas medicinales autóctonas que van de maravilla y que podemos recolectar nosotros mismos o incluso cultivarlas. Las que más usamos en casa son el romero, la lavanda, la caléndula, la manzanilla y el árnica (ésta última solo crece a grandes alturas) y en la siguiente entrada os explico sus propiedades…

Por lo general, los prepararemos a una concentración 1/10 o 2/10 planta/aceite. Por ejemplo: 100 o 200 gramos de caléndula en 1 litro de aceite de oliva. Aunque en casos concretos, se puede usar concentraciones más elevadas o, en casa, se pueden hacer “a ojo”. En casa generalmente lo hago a ojímetro, siguiendo el método folk, llenar 3/4 partes de recipiente  con planta y el resto de aceite. En cuanto al aceite, va a gustos pero el aceite de oliva, por todas sus propiedades y su precio, es el aceite estrella. También se usa mucho el aceite de almendras dulces, el de girasol (sobretodo en Estados Unidos dónde el de oliva es muy caro), el de germen de trigo (por su contenido en vitamina E) y el de sésamo (este último por su rápida absorción pero tened en cuenta su especial olor).

El proceso de elaboración es el siguiente:

1. Se pone un recipiente limpio de cristal sobre la báscula y se tara (se pone a cero, sólo si os interesa conocer la concentración).


2.
Se llena casi la totalidad del tarro con la planta (unos de 2/3 de su capacidad) tomando la medida del peso de la planta (sólo para conocer la concentración).

3. Se llena el tarro con aceite. Al llegar a la parte superior, se deja reposar unos minutos para que la planta baje y no queden burbujas de aire y se acaba de llenar con aceite. Tomamos la cantidad de aceite que hemos añadido para rectificarla al final (sólo para conocer la concentración).

4. Una vez lleno, se tapa bien (ponerlo cabeza abajo para aseguraros de que está bien cerrado) y se precinta (con cinta aislante por ejemplo) para que no haya intercambio de gases.

5. Etiquetar debidamente con la fecha, la hierba y la concentración (si os interesa)

6. Dejar a “sol i serena”, expresión catalana que significa dejar en un lugar soleado (con sol indirecto) durante día y noche durante 20 días (o una luna o tres…). Podéis ir removiendo el tarro suavemente de vez en cuando.


7.
Pasados los 20 días, filtrar usando un colador de tela o una gasa estéril y envasar en recipientes de cristal oscuro. Es el momento de añadir aceite para llegar a la concentración deseada (en el caso de que nos interese).

*Si habéis usado planta fresca (como en el caso del hipérico) antes de envasar, dejar reposar el aceite (después de haber filtrado la planta). Así el agua que pueda quedar se irá al fondo y os será fácil descartarla.

8. Etiquetar debidamente y guardar en un lugar seco, oscuro y con temperatura constante.

Recolectar y Secar Caléndula

Recolectar y Secar Caléndula

¿Verdad que conocéis las virtudes de la caléndula? Por algo le llaman la planta maravilla… es antibacteriana, antiinflamatoria, cicatrizante… En fin, ¡un imprescindible! Pero es que encima, cultivarla es de lo más fácil.

Crece muy fácilmente así que si os hacéis con unas pocas semillas o plantel ecológico estaréis bien servidos para preparar macerados, ungüentos, tinturas… No son exigentes en cuanto a terreno y les gusta bastante el sol. Con un poquito de agua regular os harán un montón de flores y si os descuidáis, se propagarán por todo el jardín.
Con unas pocas plantas, tendréis flores para recoger casi a diario y cuantas más cojáis, más saldrán. Para recogerlas, cortar las flores con unas tijeras, a poder ser por la mañana cuando ya no hay rocío pero aún no apreta mucho el sol. Después las dejáis sobre una bandeja (si es una rejilla mejor que mejor) en una zona seca, ventilada y nunca bajo la luz directa del sol.

A mi me gusta usar sólo el pétalo por lo que cuando las flores ya llevan un par de días secándose (esto depende mucho del clima) separo los pétalos del resto de la flor. Salen fácilmente porque son la parte que se seca más rápido. A partir de aquí, dejo secar bien los pétalos antes de guardarlos en un tarro de cristal hermético y bien etiquetado.

Para recoger las semillas, sólo hace falta que dejéis que la flor se seque completamente en la planta. Tenéis que esperar hasta que las semillas estén marrones (secas… las de la imágen aún están verdes!). A mi me gusta guardarlas también para hacer un pequeño detalle 😉
Venga, empezad vuestro cultivo que el próximo día os explico como preparar maceraciones y ungüentos!

Pasó el taller. Cuadernos de cajas de cereales.

Pasó el taller. Cuadernos de cajas de cereales.

El día amaneció con neblina matutina y de camino a Marganell, pasé por las montañas de Montserrat quedando por encima de un mar de nubes impresionante…
Al llegar a casa de Farah, preparamos el espacio y empezaron a llegar las participantes. Sólo puedo decir que me lo pasé genial con todas ellas. Ana hizo una entrada muy bonita explicando su experiencia.
 Imágen de Ana de Organicus
Como veis, hicimos jabón con aceite de oliva, un labial con miel, una crema super hidratante, unos polvos mágicos multiusos… y aprendimos y disfrutamos. Les preparé una pequeña guía con toda la información para que pudieran estar atentas al curso sin perder tiempo apuntando y la encuaderné en casa, reciclando cajas de cereales.
Aquí las instrucciones para hacer un cuadernillo con una caja de cereales:

Ahora ya vamos a preparar el taller de jabón líquido pues fue un día para repetir.

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