Por qué no uso aceites esenciales

Por qué no uso aceites esenciales

El día 11 de julio es el día internacional de los Aceites Esenciales y después de años postergándolo, he decidido explicaros por que en casa NO los usamos. La verdad es que me ha costado mucho compartir mi opinión porque gente a la que quiero y aprecio son proveedoras de aceites esenciales pero al final, una no tiene que compartir absolutamente todas las opiniones para querer a alguien. Es más, personalmente siento que el respeto de veras es aquel que se da incluso cuando las opiniones divergen. Así que allá voy, a explicaros porque prefiero usar/trabajar con plantas enteras y evitar el uso de aceites esenciales.

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Leche fermentada: Kefir, yogur casero y yogur de kefir

Leche fermentada: Kefir, yogur casero y yogur de kefir

En casa hace unos años que empecé a introducir alimentos fermentados en nuestra dieta. La verdad es que aún nos queda mucho por aprender sobre el papel que juega la flora intestinal en nuestra salud y bienestar pero algo es seguro: parece que cada día ciencia y tradición están más cercanas. La leche fermentada se lleva consumiendo desde la antigüedad. Numerosas son las culturas que la consideran su gran secreto de salud. La ciencia les da la razón y de ahí que hayan surgido productos como los suplementos alimentarios de probióticos y similares para intentar mantener una flora intestinal equilibrada y sana. La leche fermentada no es más que el producto de la acción (digestión) de los famosos probióticos: bacterias y levaduras que, al ingerirlos, se mantienen vivos en nuestros intestinos generando numerosos beneficios como una mejor digestión, reforzando nuestro sistema inmune o todas las que nos quedan por descubrir 😉

Fermentar la leche en casa es fácil y barato y, en época de coronavirus, es una buena alternativa para poder comer yogures cuando las neveras de los supermercados están vacías.

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Jabón de hiedra #CONOCEtusPLANTAS

Jabón de hiedra #CONOCEtusPLANTAS

Hace un par de días os compartí esta receta en Instagram y os encantó. Muchas me pedistéis que os hablara más sobre plantas así que con esta entrada inauguro una nueva sección que voy a llamar #CONOCEtusPLANTAS y os voy a ir explicando qué plantas uso, cómo y para qué.

En casa hace muchos años que hago nuestros propios productos de cuidado personal pero hace ya unos pocos que empecé a investigar sobre los productos de limpieza para el hogar.

Hay muchas razones para hacerte tus propios productos de limpieza: por ahorro económico, para reducir el consumo de plásticos, por salud, por conciencia ecológica… o porqué te has ido de vacaciones unos días, quieres poner una lavadora y no quieres comprar un paquete entero de detergente que luego no vas a poder llevarte contigo.

Hiedra (hedera helix) y mi hija Heura

Sea como sea, el jabón de hiedra es uno de mis favoritos. La hiedra es una planta muy especial para mi (no en vano mi segunda hija se llama Heura, hiedra en catalán) pero lo que es más importante: vivas donde vivas seguro que la tienes cerca y en abundancia. Es una planta muy resistente que crece con gran facilidad (si te descuidas, lo cubre todo) y que tiene un gran contenido en saponinas. Las saponinas son unos compuestos similares al jabón (sapo en latín significa jabón) y podemos extraerlas fácilmente. Os explico cómo:

PROCEDIMIENTO

  1. Recoger 50 o 60 hojas de hiedra (hedera helix)
  2. Trocear un poco las hojas (con unas tijeras o cuchillo) para exponer más superficie
  3. Ponerlas en un litro de agua y hervir a fuego lento durante 15 minutos
  4. Dejar reposar la decocción durante toda la noche (12-24horas)
  5. Colar el liquido marrón y desechar las hojas (materia orgánica) en vuestra pila de compost

Si vuestro líquido no es tan marrón oscuro como el de la foto, podéis hervirlas un rato más.

Ahora en verano, guardo la decocción en la nevera BIEN ETIQUETADA. No queremos que nadie se la beba… en ocasiones, cuando mis macarrons eran más pequeños, he «precintado» las botellas usando un poco de film o cinta adhesiva alrededor del tapón.

Hay quien guarda la decocción durante un par de semanas pero en casa, con tanta gente y tanto jugar en el bosque, no nos ha durado nunca tanto.

MODO DE UTILIZACIÓN

Usar 200-300 ml (un vaso) de la decocción y echarla en el cajón del detergente.

Yo siempre lavo en frío pero para gustos, colores.

Otra opción para lavar la ropa es hacer jabón de castilla y usarlo rallado. Aquí os expliqué como hacerlo en casa.

Si te has animado a probar, ¿me cuentas en los comentarios? Y si te ha parecido interesante, puedes de compartir 🙂

Y si a ti también te gustan las plantas, puedes compartir como las usas usando la etiqueta #CONOCEtusPLANTAS y así todas aprendemos de todas.

 

 

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