Este año hemos tenido la oportunidad de participar en una actividad muy bonita y quiero compartirla con vosotros. Se trata de la espiral de Adviento, una actividad con origen en la corriente pedagógica Waldorf pero que es una manera preciosa de celebrar el solsticio de invierno. Pero ¿por qué celebrar el solsticio de invierno? Vivimos muy acelerados y retomar este tipo de tradiciones ancestrales es un forma de recordarnos la importancia de vivir en equilibrio y armonía con la Tierra. Es una forma más de reconectarnos con la naturaleza y los ciclos que en ella se dan.

Hoy más que nunca, me gustaría que todos trabajaremos en reinventar nuestra aproximación hacia el paso de las estaciones pues sentirse conectado con nuestro entorno no nos aportará únicamente beneficios emocionales y físicos, también puede ser el inicio del cambio por una sociedad que viva en el respeto y que deje el planeta al menos en las mismas condiciones en que lo encontró.

Hay otra ventaja de celebrar las estaciones y el paso del tiempo y es que aquellos que no seguimos una religión específica nos puede interesar el aportar nuevos significados a nuestras celebraciones. Cada religión tiene sus propias celebraciones, incluso cada cultura, cada familia a nivel individual, tiene sus propias tradiciones. ¿No es bonita tanta diversidad? Pero por debajo de ella tenemos otro evento muy especial, un evento astronómico, el solsticio de invierno.

El solsticio de invierno se produce durante el día más corto y la noche más larga del año, cuando el sol se posiciona en el punto más bajo. El término solsticio viene del latín sol sistere que significa “sol quieto”, este día el sol parece detenerse en su camino para retomar uno nuevo y, junto a él, os invito a todos a que paremos un momento. Este año el solsticio se producirá el día 21 a las 16:28 en el hemisferio norte (en el sud se produce en junio y ¡este simple hecho puede dar mucho que hablar si en casa tenéis niños a quien les interese!) pero podéis celebrarlo unos días antes o unos días después. Lo importante es vivir este momento de reconexión y si os gusta y os hace sentir bien, entender que podemos vivir momentos de conexión a pequeña escala a diario 😉

Puede que ahora mismo el solsticio de invierno no signifique nada para ti pero ha sido un momento muy importante en la historia de las diferentes culturas que han existido o que conviven actualmente en la Tierra. Tenemos batallas entre oscuridad y luz, nacimientos y renacimientos de dioses, todo tipo de construcciones alineadas con el solsticio de invierno y es que este tiene un significado muy importante: es el inicio de nuestro camino de retorno hacia la luz.

Pero en el ritual que hoy os presento, hay otros elementos con una gran simbología detrás, el fuego y el laberinto espiral. ¿Qué mejor manera de representar el Sol que con fuego? El fuego es intenso como son los sentimientos que nos despierta. Durante el solsticio, lo encendemos en un acto de fe: reina la oscuridad pero confiamos en que el sol volverá y con él renaceremos y empezaremos a andar hacia la primavera, estación fecunda.

El solsticio de invierno es un momento de renovación, de cambio y transformación, así que siento que es el momento perfecto para que puedas hacer un pequeño giro en tu camino y andarlo de forma más consciente. No solo celebramos la llegada de la luz, también abrazamos la oscuridad, aceptamos nuestras sombras como parte de la vida. En cuanto al laberinto espiral, se trata también de un símbolo de renacimiento así que en conjunto, me parece un ritual muy potente.

Hechas las presentaciones, os explico como realizar el ritual. En la espiral de Adviento andamos hacia el centro de ésta en búsqueda de la luz para luego propagarla a lo largo de toda la espiral, trayendo la luz en los días más oscuros de año.

PREPARAMOS LA ESPIRAL

Podemos ser tan creativos como queramos con la preparación de la espiral. La idea original usa ramas de plantas perennes, las únicas que siguen verdes en este momento. Estos meses son los ideales para podar así que no os resultará complicado encontrar a alguien que os pueda dar unas cuantas ramas. Como alternativas, se puede usar hojarasca, rocas… nosotros utilizamos también sedas de colores (las que usamos para jugar) para hacer la espiral algo más grande.

Podéis preparar la espiral a nivel de familia y luego invitar amigos y hacer así vuestra pequeña celebración. También podéis crearla los adultos como un regalo muy especial para vuestros hijos, ya sea en “solitario”, con más familias o sólo para adultos. Vosotros los conocéis mejor que nadie a vuestros hijos y sabréis si el hecho de que participen en la creación sumará o restará magia.

En cuanto al lugar, podéis hacerla a cubierto o al aire libre. El jardín o la playa son lugares perfectos y una vez acabada la actividad, podéis dejar la espiral (sin velas, sólo con los elementos naturales) como regalo de agradecimiento. ¿No os gusta llegar a la playa y encontraros estructuras creadas por otras personas? ¿o ver cuanto tarda el agua en llevársela?

Paso 1

Partiremos del centro donde colocaremos la vela principal, encendida. La podéis colocar sobre un taburete, unas rocas… A partir de la vela central empezaremos a crear dos espirales paralelas, que dejan un camino en la parte central. No hace falta que deis muchas vueltas, con una y media hay de sobras (aunque a más grande, más espectacular).

Paso 2

Decoraremos la espiral con piedras y minerales, tesoros naturales o incluso algunos peluches o figuras de madera de los animales del bosque. Algo que os sirva para reforzar esa conexión con el entorno natural. Si el entorno va a estar muy oscuro, podéis añadir también unas cuantas velas que nos sirvan de guía para encontrar el camino, sobretodo podéis marcar el inicio.

Paso 3

Preparar las velas para los participantes. Si los niños no están participando en la creación una opción es que un adulto esté con ellos mientras preparan las velas y otro/s preparen la espiral.

Para que las velas sean fáciles de encender, lo mejor es usar velas largas. Como soporte, usamos una manzana a la que hacemos un agujero en el centro para que la vela se aguante en ella (así evitamos quemarnos con la cera).

EL RITUAL

Y llega el momento de celebrar. El mejor momento es cuando ya ha oscurecido pero si estáis bajo techo, también podéis crear la oscuridad 😉 Crear un ambiente de reverencia es muy importante y muy especial. Si os ayuda, podéis poner música relajante o animaros a cantar o tener música en directo. Las caras de asombro de los niños al ver la espiral son siempre increíbles.

El color blanco es el color por excelencia de los rituales. Representa la purificación y la claridad. Si os apetece, podéis incorporarlo en vuestra vestimenta para hacer el ritual aún más especial.

Paso 1

El adulto explica brevemente la actividad: cada niño va a andar con su vela apagada hasta el centro de la espiral. Allí podrá encenderla y de regreso a la salida colocarla en el suelo, en el lugar que le apetezca. De este modo celebraremos la llegada de la luz. Es el solsticio de invierno, los días son muy, muy cortos, las noches muy largas. Hoy vamos a agradecer al sol por su calor (o algo acorde al grupo de participantes, la verdad es que no hacen falta demasiadas explicaciones, las discusiones se dejan para luego 😉 ).

Paso 2

Los participantes se colocan en semicírculo a un lado y vamos pasando las manzanas con la vela en sentido horario (cuando nos pasamos objetos de mano a mano en sentido horario, nos estamos abriendo al mundo, ofreciendo).

Paso 3

El primer participante (puede ser alguien que ya haya participado en una espiral de Adviento antes) hace su camino, enciende su vela y la coloca en la espiral.

Paso 4

El resto de participantes le siguen uno a uno. A medida que los niños van dejando las velas, la espiral se llena de luz.

Si lo creéis adecuado, al encender la vuestra vela con la vela central podéis decir una frase en voz baja, un agradecimiento, una palabra especial.

Al acabar, podéis reuniros y explicar una historia, hablar más en profundidad de lo que significa el solsticio (desde el punto de vista astronómico o espiritual), explicar que en el hemisferio sur los solsticios acontecen “al revés”…

También podéis comer. Comer entre amigos es siempre una gran forma de celebrar… pero, sobretodo, beber agua/infusiones. El agua es el principal componente de nuestro cuerpo y después de un ritual, es siempre buena idea beber para fomentar este cambio de dirección que estamos tomando.

Espero que os animéis a probarlo y vengáis a explicarnos luego. Si te gusta la idea de recuperar esta conexión con la Tierra y las estaciones, comparte la entrada para que la luz llegue a más gente 😉

 

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