Con los peques, la casa, el trabajo… nunca encuentro el momento para cuidarme y una de las cosas que más me cuestan es hidratar mi cuerpo. Ponerme crema al salir de la ducha siempre me da pereza pues me gusta la sensación de piel limpia que tengo al salir del agua. Tampoco tengo ganas de pringarme las manos… ni me convencen los aceites porque la mitad se desparrama y se pierde… La solución la descubrí hace un tiempo, cuando probé una hidratante en pastilla de Lush: hidratación rápida y fácil. En contra, que son un poco caras… así que me hice las mías en casa.
La receta de hoy es una receta básica para pastillas hidratantes para pieles secas (es decir, pastillas extra hidratantes).
INGREDIENTES para la receta básica:
– 1/2 parte de aceite (de almendras dulces)
– 1 parte de manteca (de karité)
– 1 parte de cera de abejas
Podéis personalizar la receta a vuestro gusto, añadiendo esencias justo antes de verter la mezcla en los moldes, cambiando los aceites y/o las mantecas…. si substituís una de las mantecas por otro aceite, podéis incrementar la proporción de cera para que quede una pastilla sólida a temperatura ambiente pero que se funde al frotarla contra el cuerpo.
En meses de verano también incremento un poco la proporción de cera para que la pastilla aguante la temperatura ambiente elevada de estas fechas. Para hacer 6 pastillas usé 100 gramos de aceite de almendras dulces, 100 gramos de manteca de karité y 120 gramos de cera de abejas.
UTENSILIOS:
– una báscula
– recipiente para pesar y espátula o cuchara
– un par de cazos (o un cazo y un bol que aguante altas temperaturas) para hacer un baño maría
 PROCEDIMIENTO:
1) Pesamos la cera y la metemos en el cazo interior del baño maría
2) Pesamos el aceite y lo añadimos a la cera
3) Al baño maría, calentamos a fuego lento hasta que toda la cera se funda.
Tenemos que vigilar que la mezcla nunca hierba (por eso usamos el baño maría, para que no reciba una gran temperatura directamente)
4) Pesamos la manteca y la añadimos a la mezcla anterior
5) Removemos hasta que se funda completamente y mezclamos bien
6) Vertemos la mezcla en los moldes
7) Mientras esperamos a que la mezcla alcance la temperatura ambiente, aprovechamos para limpiar el cazo. El mejor método es retirar los restos que queden con papel absorbente antes de que se enfríe y luego lavar con agua y jabón.
8) Podemos meter los moldes en la nevera o en el congelador para que las pastillas solidifiquen antes.
UTILIZACIÓN:
Al final de la ducha, con el cuerpo mojado, frotamos la pastilla por todo nuestro cuepo y ¡listo! 
Personalmente, me gusta que mi piel se seque “al aire” el lugar de secarla con la toalla, de esta forma doy más tiempo para que los aceites penetren.
También me gusta guardar las pastillas (y cremas) en la nevera durante los meses de verano, así se conservan mejor y luego usarlas es mucho más refrescante.
Son muy, muy fáciles de hacer y quedan muy bien en una pequeña caja de metal como idea de regalo.
Si os quedan demasiado blandas, podéis fundir de nuevo a fuego lento y añadir un poco más de cera. En caso contrario, si no funden bien al fregarlas sobre la piel, añadir aceite o manteca.

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