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Estamos ya en otoño y en breve los días serán muy cortos, demasiado grises y fríos. Y como no, con el frío llegan también los resfriados y gripes varias así que en casa ya nos estamos preparando.

Lo que más me gusta del otoño es que es una estación muy fructífera. Muchos frutos se han pasado el verano creciendo y madurando y ahora están listos. En casa empezamos con las manzanas del pequeño manzano que tenemos en el jardín (hicimos compota) y la semana pasada, en nuestro encuentro con las familias homeschoolers, recogimos mucho frutos de saúco.

Los frutos del saúco (sambucus nigra) contienen mucha vitamina C y se han usado tradicionalmente para hacer jarabes, bebidas, sopas, mermeladas… puede que en España no tengamos mucha tradición pero al menos en mi casa, el saúco era un árbol muy respetado pues mi abuela usaba los frutos para preparar un aceite para las otitis.

Yo no soy de echar aceites en las orejas (sobretodo si existe la posibilidad de que el tímpano esté dañado) pero si me gusta mucho usar el sirope de saúco como estimulante del sistema inmune y como jarabe para la tos. Os explico como lo hago.

NOTA: el saúco (Sambucus nigra) no debe confundirse con el sauquillo (Sambucus ebulus). El segundo (sauquillo) es una planta más baja (el saúco es un arbusto-árbol que alcanza varios metros de altura), común en el sud y tóxico. Para diferenciarlos: los pétalos de las flores del saúco son redondeados mientras que las del sauquillo son puntiagudas.

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Los frutos del saúco pueden comerse crudos pero solo si están BIEN MADUROS. Antes de madurar, pueden contener glucósidos cianogénicos (contienen cianuro) por lo que no deben comerse crudos si están aún rojos (maduros son casi negros). Los tallos y las hojas siempre son tóxicos al contener dichos glucósidos. ¡Pero no vayáis ahora a asustaros! Probablemente no lo sepaís pero pasa exactamente lo mismo con las semillas de las manzanas… si nos comiéramos suficientes, ¡nos envenenaríamos!

Hechas las aclaraciones en cuanto a seguridad/toxicidad, vamos a la preparación del sirope. Él método es muy sencillo y lo podéis usar con otros frutos. El escaramujo o fruto de los rosales se usa también muchísimo en forma de jarabe. Como curiosidad: Durante la segunda guerra mundial, cómo no podían llegar naranjas hasta el Reino Unido por el bloqueo alemán, el Ministerio de Alimentación explicó cómo hacer sirope de escaramujo para poder seguir teniendo un buen aporte de vitamina C y se les encomendó a todos los niños el recolectar escaramujo.

Pero no os penséis que el sirope de saúco o de escaramujo es sólo un jarabe/para usar como medicina. Al estar hechos con miel, los siropes son muy muy dulces y pueden usarse encima de unas tostadas, en el yogur o en cualquier lugar dónde echarías un poquito de miel…

MATERIALES

  • Frutos de saúco (la cantidad que encontréis)
  • Miel
  • Botellas esterilizadas (os explico como esterilizar más a bajo)
  • Olla con tapa
  • Colador o muselina
  • Recipiente para medir líquidos
  • Cuchara/tenedor/espátula
  • Etiquetas y rotulador permanente
  • Opcional: canela en rama y alguna rodaja de limón para darle un toque especiado

PROCEDIMIENTO

Primero tenemos que hacer una decocción y luego prepararemos el sirope con partes iguales de decocción y miel.

1. Preparación de los frutos. Tenemos que sacar todos los restos de hojas y ramitas y limpiar bien los frutos con agua.

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Si usaís escaramujo, tened presente que los pelillos del interior son urticantes. Para hacer sirope no hace falta sacarlos porqué luego colaremos todo y nos quedaremos sólo con el líquido pero es bueno tenerlo presente mientras se recolectan y se manipulan. Una vez limpios, al ser frutos relativamente grandes podéis trocearlos o triturarlos un poco (con el saúco no hace falta porqué los frutos son muy pequeñitos).

Podéis usar tanto frutos frescos como secos.

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2. Preparación de la decocción. Ponemos los frutos en una olla y los cubrimos con agua. Yo trato de hacer el jarabe lo más concentrado posible así que uso la menor cantidad de agua posible, cubrir los frutos y un poquito más. Tapamos la olla y la dejamos a fuego muy lento durante 40 minutos. Cuando lleven un rato vereís que los frutos de saúco empiezan a perder forma, si queréis los podeís chafar un poco con un tenedor o con un utensilio para chafar patatas y hacer puré (¿alguien sabe cómo se llama?).

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A mi me gusta usar cucharas de madera pero tened presente que el saúco se usa también para teñir y si usaís madera, ¡va a decolorarse!

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Si queréis darle un toque no tab dulce, añadir la canela y/o el limón a la decocción.

3. Pasados los 4o minutos ya podéis colar con un colador fino (de metal o de tela) o con una muselina.

A mi me gusta dejar reposar el líquido un rato para que sedimenten las partículas más gruesas que hayan podido pasar por el colador. Si lo dejas un rato, caen hacia el fondo y entonces puedes decantar el líquido dejando el sólido en el primer recipiente (podéis pasar el líquido por el colador de nuevo si queréis).

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La masa de frutos de saúco puede usarse luego para hacer un baño para teñir. Con la decocción ya extraemos mucho pigmento pero ¡siempre queda algo! Yo guardo en el congelador la pasta en que se convierten los frutos y así puedo usarla en otro momento.

4. Ahora que tenemos ya el extracto o decocción de saúco (solo el líquido) necesitamos mezclarlo a partes iguales con miel. Vamos a basarnos en VOLUMEN. Si mi líquido de la decocción llega hasta la rallita de 100ml (o cualquier rallita, podeís hacer una ralla con rotulador mismo) luego pasaré el líquido de nuevo a la olla y podré miel en el recipiente hasta llegar hasta la misma rallita. Cuando tenemos el mismo volumen de miel lo vertemos también en la olla.

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Como la miel es muy viscosa y siempre quedan restos en el recipiente, normalmente echo un chorrito extra 😉 El azúcar de la miel es lo que va a conservar el jarabe y prefiero pecar de dulce a que se estropee el jarabe rápidamente. Tampoco nos lo bebemos luego a litros así que no me preocupa que sea demasiado dulce, me preocupa más que se conserve bien.

5. A fuego muy lento mezclamos bien el líquido y la miel.

6. Envasamos (en envases previamente esterilizados, te explico a bajo como) y etiquetamos. Yo siempre pongo al menos de qué es el jarabe, la fecha en que lo hago y la proporción decocción/miel (1:1). Para asegurarme de que la etiqueta no va a estropearse, generalmente la cubro con un pedacito de celo, así es más resistente a la humedad.

Si puedo escoger, escojo botellas de cristal oscuro (marrón, verde, azúl…) para que no deje pasar la luz y tapones metálicos (para poder esterilizarlos también). Pero generalmente reciclamos lo que tenemos en casa… como guardo las botellas en la nevera, tampoco es muy importante si son de cristal transparente.

7. Lo guardamos en la nevera. Los tarros cerrados duran semanas. Una vez abierto, mejor consumirlo en unos días. Yo uso botellas pequeñas así nos es más fácil abrir y gastarlo en poco tiempo.

Para alargar la vida del sirope, podríamos mezclar 1 parte de tintura con 2 de sirope pero las técnicas “avanzadas” os las dejo para una segunda parte 😉

Para esterilizar recipientes:

Los podéis hervir durante 15 minutos y dejar escurrir o los podéis poner en el horno a 150 grados C. durante 20 minutos.

Al cristal no le gustan los cambios bruscos de temperatura así que mejor ponerlo cuando el agua/horno está frío para que vaya subiendo de temperatura gradualmente.

Si usáis una muselina para colar, podéis plancharla primero a la máxima temperatura de la plancha para aseguraros de que está bien limpia (sobretodo si la usáis para hacer quesos o cualquier otra cosa).

NOTA: al estar hecho con miel, este sirope no es adecuado para menores de 2 años por el riesgo de causar botulismo. Se puede hacer con agua y azúcar. Si alguien está interesado, que me lo diga en los comentarios y extiendo la explicación para agua+azúcar.

¿Os gustarían más ideas de remedios naturales? En casa siempre usábamos también jarabe hecho con piñas para suavizar la tos (mi madre tiene siempre tarros de cristal llenos de piñas y azúcar en alféizar de la ventana de la cocina). ¿Tenéis vosotras algún truquillo para compartir?

Si te gusta mi receta, ¡compártela! Puede que a tus amigos también les resulte útil.

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