Estos días en la montaña hemos aprovechado también para recolectar nuevos materiales. En casa tenemos unos botes que llenamos con piñas, piedras, castañas… todo lo que vamos recogiendo de la naturaleza. Los botes viven en la cocinita pero los usan para infinidad de juegos… Ayer hicimos un experimento (a E. le encantan…)
Sólo tenemos que coger alguna piña abierta (preferiblemente del mismo año o año anterior) y sumergirla en agua…
Y… ¡la piña se cierra!
Y es que la naturaleza es muy sabia y cuando llueve demasiado, un pequeño “cierre” de la piña se contrae para evitar que los piñones caigan sobre suelo demasiado húmedo y se estropeen. Cuando vuelve a secarse el mecanismo vuelve a “abrirse” para que los piñones puedan ser liberados.

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies para facilitarte la navegación. Si continúas navegando entiendo que estás de acuerdo con mi política de cookies, ACEPTAR

Aviso de cookies