Plantas colgantes

Plantas colgantes

Como expliqué, nos hemos mudado al campo pero aunque volvamos a estar rodeados de verde, a mi me gusta tener un poquito dentro de casa también… así que preparé unos colgadores para macetas. Son una versión muy muy simple que se hace en menos de cinco minutos. Os explico:

MATERIALES:

– 4 trozos de cuerda de 2m de largo
– Tijeras
– Opcional: una anilla para la parte superior, bolitas para decorar…


PROCEDIMIENTO:

1. Sujetamos los cuatro cordeles por el centro y hacemos un nudo con todos ellos a la vez. Si tenéis una anilla metálica para colgar el colgador, insertarla primero en el centro.

2. A aproximadamente 60 cm del nudo central, sujetamos dos de los extremos y hacemos dos nudos seguidos. Repetimos con el resto de cordeles con lo que nos quedan 4 grupos de dos cordeles. Los nudos son nudos simples, uno detrás del otro. No importa que no os queden exactamente a la misma altura.

3. Unos 10cm por debajo de la hilera de nudos anterior, repetimos el procedimiento pero esta vez anudando 2 extremos de parejas diferentes. Si en el anterior paso tenemos la pareja A, B, C y D, ahora anudamos uno de los cabos de A con uno de B, el otro de B con uno de C, el otro de C con uno de D y el otro de D con el que queda de A. Es decir, los vamos encadenando para que queden todos unidos. Aquí también hacemos dos nudos simples uno tras el otro y no importa que no queden exactamente a la misma altura.

4. Por último, cogemos todos los cabos juntos y hacemos un nudo como el primero, esta vez 10 cm por debajo de la hilera de nudos del punto anterior. Con unas tijeras recortamos un poco el final de los cordeles para que queden a la misma altura.

Si queréis podéis decorarlos un poco… yo usé bolas de madera y me ayudé con un ganchillo para colocarlas al final. También podéis colocarlas antes de los nudos del punto 2.

Como veis, es un proyecto de lo más sencillo. Hay algunos colgadores de macramé realmente fantásticos pero la verdad es que estos, aún sencillos, cumplen con su labor!

Oleomacerados

Oleomacerados

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El otro día os expliqué cómo secar caléndula y os prometí explicaciones de qué hacer con ella… así que hoy os explico como hacer maceraciones en aceite, que podréis usar después tal cual o usarlas para hacer ungüentos, jabones…

Llamamos maceración al dejar reposar una planta en un líquido durante un tiempo a temperatura ambiente. En medicina tradicional, se usan mucho las maceraciones en agua para aliviar todo tipo de trastornos usándolas por vía interna pero en el caso de los cosméticos, nunca prepararemos maceraciones en agua porque serían un verdadero caldo de cultivo que contaminaría nuestros productos. Así, en cosmética natural usaremos generalmente olemacerados o maceraciones en aceite (otro día os hablo de las tinturas en alcohol).

Los oleomacerados los prepararemos con aceites de buena calidad (de primera presión en frío y ecológicos si es posible) y plantas secas (excepto el hipérico) para evitar introducir el agua propia de la planta en ellos. Al vivir en zona mediterránea tenemos la suerte de tener un montón de plantas medicinales autóctonas que van de maravilla y que podemos recolectar nosotros mismos o incluso cultivarlas. Las que más usamos en casa son el romero, la lavanda, la caléndula, la manzanilla y el árnica (ésta última solo crece a grandes alturas) y en la siguiente entrada os explico sus propiedades…

Por lo general, los prepararemos a una concentración 1/10 o 2/10 planta/aceite. Por ejemplo: 100 o 200 gramos de caléndula en 1 litro de aceite de oliva. Aunque en casos concretos, se puede usar concentraciones más elevadas o, en casa, se pueden hacer “a ojo”. En casa generalmente lo hago a ojímetro, siguiendo el método folk, llenar 3/4 partes de recipiente  con planta y el resto de aceite. En cuanto al aceite, va a gustos pero el aceite de oliva, por todas sus propiedades y su precio, es el aceite estrella. También se usa mucho el aceite de almendras dulces, el de girasol (sobretodo en Estados Unidos dónde el de oliva es muy caro), el de germen de trigo (por su contenido en vitamina E) y el de sésamo (este último por su rápida absorción pero tened en cuenta su especial olor).

El proceso de elaboración es el siguiente:

1. Se pone un recipiente limpio de cristal sobre la báscula y se tara (se pone a cero, sólo si os interesa conocer la concentración).


2.
Se llena casi la totalidad del tarro con la planta (unos de 2/3 de su capacidad) tomando la medida del peso de la planta (sólo para conocer la concentración).

3. Se llena el tarro con aceite. Al llegar a la parte superior, se deja reposar unos minutos para que la planta baje y no queden burbujas de aire y se acaba de llenar con aceite. Tomamos la cantidad de aceite que hemos añadido para rectificarla al final (sólo para conocer la concentración).

4. Una vez lleno, se tapa bien (ponerlo cabeza abajo para aseguraros de que está bien cerrado) y se precinta (con cinta aislante por ejemplo) para que no haya intercambio de gases.

5. Etiquetar debidamente con la fecha, la hierba y la concentración (si os interesa)

6. Dejar a “sol i serena”, expresión catalana que significa dejar en un lugar soleado (con sol indirecto) durante día y noche durante 20 días (o una luna o tres…). Podéis ir removiendo el tarro suavemente de vez en cuando.


7.
Pasados los 20 días, filtrar usando un colador de tela o una gasa estéril y envasar en recipientes de cristal oscuro. Es el momento de añadir aceite para llegar a la concentración deseada (en el caso de que nos interese).

*Si habéis usado planta fresca (como en el caso del hipérico) antes de envasar, dejar reposar el aceite (después de haber filtrado la planta). Así el agua que pueda quedar se irá al fondo y os será fácil descartarla.

8. Etiquetar debidamente y guardar en un lugar seco, oscuro y con temperatura constante.

Bambú .::. Casita de Insectos

Bambú .::. Casita de Insectos

Mi madre tiene muchísimo bambú en su jardín y un día que tenía que hacer «limipeza» de una zona, me quedé las cañas y decidí cortaras en tramos cortitos para preparar una casita para insectos.

 
La verdad es que la madera de bambú es de lo más agradable pues hace un ruido muy bonito. A los peques les gusta mucho usarlo para hacer xilófonos y hacer música.

Aquí tenéis la casita de insectos que esperamos que pronto esté bien llena y nuestro jardín muy polinizado.

 

La casita de madera

La casita de madera

Llegamos a nuestra casa hace algo más de dos años pero aún tenemos muchísimas cosas pendientes por arreglar. La casita de madera que hay en el jardín por ejemplo… no fue hasta el pasado cumpleaños de E. (8) y H.(4) que no la arreglamos. Como ambos cumplen años en septiembre, me gusta prepararles algo especial cada año y, finalmente, este año les arreglamos la cabaña.

Aún nos falta pintarla por fuera pero ahora ya pueden jugar en ella. Me pasé un par de días limpiándola, reparándola, pintándola, cosiendo cortinas… con la ayuda de papá, los tíos, los abuelos… Inicialmente estaba llena de madera y porquerías varias y muchas zonas estaban muy estropeadas.

Finalmente logramos algo decente sin gastar mucho dinero. Únicamente compré un bote de pintura blanca para exteriores y unos pocos metros del césped artificial del más baratito para cubrir el suelo. Aproveché las cajas de madera que encontré dentro de la cabaña, bien limpias y con una capita de pintura ahora son multiusos.

Ahora que llega el buen tiempo tendremos que empezar a pensar como decoramos su exterior. Para la zona que hay justo al lado, dónde un palet hace de valla, había pensado en una pared musical (llevo meses recogiendo ollas viejas y artilugios varios que puedan hacer de instrumentos). ¿Nos dais alguna idea más?
Secando plantas

Secando plantas

Hace ya unas semanas que estamos recogiendo y secando plantas para tener unas buenas reservas de cara al invierno. Secarlas es un método de los más fáciles para conservarlas así que os animo a probarlo.
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Para empezar:
  • Es mejor cosechar por la mañana, cuando el rocío (si lo hay, que por estas fechas ya ni eso!) ya se ha evaporado pero el sol fuerte aún no ha empezado. De esta forma  las plantas mantienen mayor concentración de los aceites (volátiles).
  • Para recogerlas, usar unas tijeras o cuchillo. Nunca rompáis las ramas con las manos.
  • Recoger sólo aquellas plantas que conozcáis y únicamente las que tengan buen aspecto. No cosechéis nunca plantas con manchas o plagas.
  • Sacudirlas bien por si hay algún insecto y guardarlas en un cesto de mimbre (o un recipiente donde estén aireadas y no se chafen) hasta llegar a casa.
  • Es preferible cosechar hierbas limpias pero si tenemos algunas con mucha tierra podemos limpiarlas con un poco de agua fría y dejarlas secar sobre trapos absorbentes o papel de cocina.
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  • Haremos ramilletes de 5-10 ramas desechando alguna hoja que parezca estropeada y los colgaremos boca abajo en un lugar seco, oscuro y sobretodo ventilado. No queremos que crezcan mohos.
  • Dejaremos las hierbas secándose. Pueden tardar un par de días o un par de semanas, depende del clima y de la planta.
  • Cuando al apretar una hoja se rompa y cruja, ya estará listo para envasar. Usaremos botes o tarros que cierren bien, mejor que bolsas de papel o de tela, para asegurarnos una mejor conservación.
  • Podemos envasar la planta entera o sólo las hojas dependiendo de lo que nos interese de cada planta. Es mejor guardar la hoja entera y desmenuzarla cuando la usemos pues así conservará más aceites esenciales.
  • Por último etiquetaremos bien el tarro con el tipo de planta y le fecha de recolección y/o envasado.
De esta forma podéis secar romero, lavanda, orégano, menta, salvia… en fin, lo que se os ocurra.

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